Ejercicios espirituales, parte uno.


Los Hermanos de la Vida común  ya en el siglo XIV practicaban los Ejercicios Espirituales que mucho tiempo después los pusiera de moda el sacerdote Ignacio de Loyola. 
Más aún, el apóstol Pablo los recomienda en el primer siglo:
"El ejercicio físico te sirve de algo, 
pero una vida dedicada a Dios 
te trae bendiciones tanto para la vida presente 
como para la del mundo venidero". 
1 Timoteo 4:8 PDT
Parafraseando podrías decir: 
Hacer ejercicio físico tiene su valor, pero es limitado. 
En cambio, cultivar una vida de fe 
y entrega a Dios 
trae beneficios en todos los sentidos, 
porque impacta la vida presente y la eterna.
Dedicar tiempo , recursos y priorizar el Reino de Dios es -sin duda-, la mejor inversión.
Te invito a unas breves reflexiones para profundizar y practicar en nuestra vida diaria. 
Entrenemos juntos el el gimnasio de Dios.

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