Bullying religioso, persecusión solapada.


Canuta ignorante es el apelativo más ofensivo que llevo en mi memoria. 
La nada misma si lo comparamos con las injurias al Señor:  "endemoniado, blasfemo, alborotador", y otras lindezas.  
Desde niña desarrolle una especie de caparazón contra los apelativos que buscan destruir la autoestima. 
Eso me libró de amarguras. 
Hoy ya no es una palabra retórica la que nuestros jóvenes reciben. 
Va un paso más, el bulling (intimidación, acoso, violencia), ese matonaje de los que se sienten con derecho a cuestionar la fe o el quehacer del otro que no concuerda con sus intereses.  

En tiempos del Señor ya  mostraba  su más fea cara; la persecusión religiosa puede escalar a finales insospechados. 
Tan violenta que pudo crear un engranaje de muerte durante décadas. 
Solo porque eras cristiano. 

Y que hoy  está institucionalizada en muchos países  que consideramos "civilizados". 
En Chile,   legisladores que ya no están, nos dejaron  leyes acerca de la "libertad religiosa". 
Está en nosotros que hoy las  conozcamos y respetemos.

»Si el mundo los aborrece, tengan presente que antes que a ustedes me aborreció a mí.  Si fueran del mundo, el mundo los amaría como a los suyos. Pero ustedes no son del mundo, sino que yo los he escogido de entre el mundo. Por eso el mundo los aborrece.  Recuerden lo que les dije: “Ningún siervo es más que su amo”. Si a mí me han perseguido, también a ustedes los perseguirán».

Juan 15:18-20NVI
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Ilustración de aquí:



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