¿Es necesario recordar todo?
La memoria es extraordinaria.
La tendencia moderna es luchar contra viento y marea para no olvidar.
Visité una querida amiga que está delicada de salud.
Su familia relata que por las noches delira con los nombres de tres niñas.
Niñas que no existieron pero que ella las recuerda con toda nitidez.
Si me preguntas cuál fue el sermón de la semana pasada tal vez ni recuerde el bosquejo. Recuerdo el color de la vestimenta de la expositora (vestido claro y chaqueta negra) y cierta anécdota que nos hizo reír.
La memooria es frágil; el apóstol Pablo dice:
A mí no me molesta escribirles las mismas cosas, y para ustedes es mejor.
Fil. 3:1
Recordamos situaciones, palabras, ofensas después de muchos años y no recordamos qué sucedió ayer.
Siento una admiración profunda por los historiadores que nos ayudan a recordar lo que fuimos como país o qué sucedió en el mundo para sacar alguna lección que nos ayude a convivir mejor.
(Parece que tenemos poca memoria, digo, por cómo va el mundo).
La memoria se puede entrenar como lo hacemos con el resto del cuerpo.
El salmista ruega:
Salmos 103:2
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¿Has leído Funes el memorioso, de Jorge Luis Borges?
Leer es uno de los buenos ejercicios para mantener una mente lúcida para recordar lo que importa.
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Te regalo un par de páginas que ayudan:

Ruego a Dios su protección para mi mente y leo frecuentemente la palabra de Dios
ResponderEliminarExcelente ;)
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