Autocuidado: Beber o no beber.
Y por supuesto, beber.
Mi tío Enrique sostenía que “entre ponerle y no ponerle es mejor ponerle" razón por la que “empinaba el codo” cada fin de semana, llegaba a casa arrastrando los pies, gracias a Dios no tenía documentos de conducir.
No podemos vivir sin beber.
El quid está en qué consumir.
La nutricionista que nos mantiene a raya aconseja 2 litros de agua al día.
Un mate, nunca de noche.
Té, por supuesto, lejos de las comidas.
Leche ¿con lactosa o sin?
Infusiones de un cuantuay, siempre son bienvenidas.
¿Café?
¿Café de higo, trigo, maqui o cebada?
Jugo de fruta, poco; en lo posible natural, sin aditivos.
Otras exquisitises , leche de almendra, chai masala , chocolate caliente.
Algunos se aferran a esa indicación del apóstol Pablo: En adelante, no bebas agua sola; mézclala con un poco de vino para hacer mejor la digestión; ya sabes que con frecuencia sufres indisposiciones..
1 Timoteo 5:23; recordemos la máxima: "un texto fuera de su contexto se transforma en un pretexto".
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¿Has leído esta historia en el evangelio de Juan?
Jesús le dijo: —Por favor, dame un poco de agua para beber.
(…)
La mujer se sorprendió, ya que los judíos rechazan todo trato con los samaritanos.
Entonces le dijo a Jesús:
—Usted es judío, y yo soy una mujer samaritana.
¿Por qué me pide agua para beber?
Jesús contestó:
—Si tan solo supieras el regalo que Dios tiene para ti y con quién estás hablando, tú me pedirías a mí, y yo te daría agua viva.
(…)
—Cualquiera que beba de esta agua pronto volverá a tener sed, pero todos los que beban del agua que yo doy no tendrán sed jamás.
Esa agua se convierte en un manantial que brota con frescura dentro de ellos y les da vida eterna.
Juan capítulo 4
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Muchas gracias Pastora querida
ResponderEliminarBendiciones, hermano Carlos. :)
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