Autocuidado: soñar es bueno para la salud.


Autoestima:amor en su fase básica.
Autocontrol: emociones con bordes.
Autoaprendizaje: lápiz y papel unidos.
Autocrítica: la voz que no absuelve.
Autocuidado: rutinas cotidianas. 

Hace un par de días hablamos del autocuidado; la importancia de mantener un cuerpo vital a cualquier edad.
Porque el Espíritu habita en el corazón y lo esencial es que estemos sanos.  
Sabido es que la vida moderna nos quita el sueño, el gran reparador del organismo.
Sostener una rutina del buen dormir es esencial para una buena vida. 
 
El sueño no solo repara el cuerpo sino que es un regulador del estrés y el cansancio.
Aquello que soñamos -sea profético o no- provee equilibrio emocional, en especial si llegamos a la fase REM .

Jacob soño con una escalera entre la tierra y el cielo cuando estaba más solo. 
José soño con espigas y cosechas. 
Faraón con vacas  gordas y flacas. 
Daniel soñó  mucho y vio estos tiempos. 
Soñar no significa premoniciones necesariamente. 

En muchas ocasiones un buen dormir sana sin medicamentos.  
¿Cómo tener un  buen autocuidado del sueño?

Principios muy básicos.

1.- Crear una rutina en su forma más simple  y consistente. 
2.- Una hora antes: luz tenue, pantallas al mínimo, poco o nada de series de streaming. 
3.- Treinta minutos antes: algo que le diga al cerebro que estamos en fase descanso, una infusión, lectura  devocional,  silencio. 
4.- Algunos ejercicios de respiración profunda.
5.- La última plegaria de acción de gracias.
"... nunca pierdas de vista
la sabiduría 
y el conocimiento de Dios. 
Al acostarte, 
tu mente estará clara
y libre de miedo
te acostarás 
y el sueño te refrescará"
Proverbios 3:21,24  (The Voice)

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La ilustración de aquí:



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