Gentileza, una palabra con muchos matices.


"Que todos los que los conocen
— dentro y fuera de la comunidad — 
puedan reconocer en ustedes a personas 
que no exigen hasta el  límite 
lo que les corresponde; 
son más generosas que justas, 
más pacientes que tenaces 
en su propio derecho. 
Vivan así, porque el Señor está cerca." 
Filipenses 4:5 paráfrasis. 
*
 Mi amiga P. era justa. 
Legal. 
Nunca más acá del límite, nunca más allá. 
Apegada a la norma hasta en los mínimos detalles. 
Cuando repartía en la mesa todos tocábamos la misma porción. 
Nada de preferencias o disparidades. 
Nada de impuntualidades o desentonos. 
¿Por qué la abandonó su marido si era una buena esposa? 
¿Por qué se alejaron sus hijos si era una madre dedicada? 

Cuando leo el texto de Filipenses puedo inferir que en el evangelio vale la renuncia. 
Que el derecho es una forma de vivir pero la “sobreequidad” (epieikés), 
la gentileza sobredimensionada 
es el corazón de lo que dice el Señor de la "segunda milla" o la gracia que nos ha salvado. 
Como alguien dijo 
“la justicia es el piso mínimo,
la generosidad es su techo evangélico”. 
El padre del hijo pródigo no fue justo con el que regresó
— fue escandalosamente generoso. 
Lucas 15.
*
Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.
Filipenses 4:5 RV.

Ilustración tomada de 
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