Nada gratis/todo gratis.
Tenemos la infantil idea que el wifi es gratis.
Que la comida aparece cuando la mano de la madre la coloca sobre la mesa.
Que ángeles barren calles, dormitorios, oficinas y todo está limpio en un dos por tres.
Que el agua es un derecho.
Que la energía es ilimitada.
Y ¡por todos los santos!, tú no pagas nada.
La niñez es una etapa preciosa, un poco inconciente de los costos y a veces también sufrida, aunque -en general- los progenitores tratan de protegerte.
Con la progresión de la vida llega el crecimiento, las responsabilidades propias de ciudadanos, y luego la carga de mantener a flote el bolsillo hasta fin de mes sin recurrir al banco o a los colombianos.
Cuando hay un cartel de "gratis", "gratuito" "sin costo" nos embelesamos.
Tanto que la capacidad de análisis se va a los pies.
De ahí las estafas, los pillos saben de esa debilidad. Y la aprovechan para su beneficio.
La salvación eterna es gratis para el humano, pero el costo fue la muerte del Hijo de Dios.
La wifi es gratis, alguien (padres-colegio-empresa-iglesia) la cancela mes a mes.
Que se nos dé por Gracia no significa que no tenga costo.
Sin embargo he descubierto una fuente gratuita, el amor de Dios.
Nos da TODO .
Desde el primer aliento hasta la exhalación final.
Aire gratis, lactancia, crecimiento, fuerza, motivación, bendición tras bendición.
"De toda la plenitud de Cristo, nosotros hemos recibido gracia, un regalo inmerecido.
Y no se detiene ahí — sobre esa gracia viene más gracia, y sobre esa más gracia todavía.
Su generosidad nunca se agota."
Juan 1:16 (paráfrasis)

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