Vacío espiritual, el gigante que enfrentar.
La frase estaba escrita en un gran cartel y llamaba a la reflexión profunda.
¿Es el vacío espiritual un síndrome de nuestros tiempos?
¿Es el que nos lleva a dictar y aceptar leyes que -incluso- atentan contra nuestra naturaleza?
En una búsqueda de sentido hemos perdido la fe, la confianza en el poder de Dios y, de pasada, nuestra propia confianza. Cada vez más dejamos que otros lean por nosotros, que otros presenten sus ponencias, que otros nos indiquen el camino, cuando, como cristianos deberíamos tenerlo más que claro.
Sólo hay un Señor, una fe y un bautismo; y tenemos el mismo Dios y Padre, que está sobre todos nosotros. Él actúa por medio de todos nosotros y está en todos nosotros. Efesios 4:5-6 NBV
Con los cambios hemos perdido poco a poco el significado de familia, Dios, Iglesia, comunidad, gobierno. Y junto a esos cambios los propósitos se han ido desarticulando.
¿En que momento se diluyeron las palabras que Jesús dijo en el Sermón de la Montaña, Mateo 6-7?
¿Cómo podemos regresar al camino de Cristo?
Podríamos tomar algunas iniciativas personales, hablarle a Dios de nuevo, invitarlo a involucrarse en nuestro día a día, conversar el tema, buscar en la Palabra las respuestas.
Se puede.
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Te regalo un buen libro en audiio,
Una vida con propósito.
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Bonus:
El hombre en busca de sentido, en audio:

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