La cuestión es a quién agradar.
En un seminario se nos planteó la pregunta:
¿qué hice hoy para el Reino de Dios?
Hacemos muchas labores.
Trabajos fáciles o difíciles.
Nos esforzamos por cumplir.
¿Cuánto de eso es relevante o aporta a que Dios sea conocido en la tierra?
Mi amigo Raúl llegó a la oficina muy afligido.
El director le había encargado editar unos folletos y los de la tipografía no habían entregado el encargo en el plazo que se necesitaba.
“Nunca –dijo- le he fallado a mi jefe”.
Fue la primera vez.
Al poco tiempo dejó su lugar en la oficina.
Todavía me pregunto a quién servía con tanta devoción.
no se trata de lo que comemos
o bebemos,
sino de llevar una vida de bondad,
paz y alegría en el Espíritu Santo.
Si tú sirves a Cristo con esa actitud,
agradarás a Dios
y también tendrás la aprobación de los demás.
No te enredes
en los asuntos de esta vida,
porque ello no agradaría
al que te tomó por soldado."
Romanos 14:17-18; 2 Timoteo 2:4 NTV.
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