Eutanasia (parte 2)


Mi amiga M. cuidó a su madre hasta su último aliento. 
Postrada con una enfermedad terminal, M. trató de darle su mejor atención; poco a poco la madre se fue apagando, la morfina ayudaba en los dolores. 
Una hija que se privó de muchas libertades por algunos años. 
 
La pregunta es ¿quieren algunos gobiernos matar a los viejos,  a los enfermos terminales o los discapacitados porque son una carga difícil de mantener?
¿O por el contrario, se inventan artilugios para vivir más allá de los 100 años?
Preguntas incómodas a las que podemos responder con certezas de fe.

En 2016 Canadá legalizó la muerte asistida o eutanasia voluntaria. 
Esta  tendencia  se está  desarrollando y ha sido aprobada en algunos países.  

Vivimos en lo que algunos medios han denominado  una "cultura de la muerte". 
El aborto a petición se ha practicado durante décadas. 
Ahora algunos proponen  el infanticidio. 
Y la eutanasia se promueve como un medio viable para resolver problemas sociales y financieros. 
Este enfoque en la muerte como una respuesta a los problemas se contrapone  al modelo bíblico. 

Podemos aprobar cualquier tipo de ley; eso no quiere decir que hay que practicarlas si están en contra de la vida que Dios da. 

»El cielo y la tierra son testigos de que hoy les he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre la bendición y la maldición. Yo les aconsejo, a ustedes y a sus descendientes, que elijan la vida...  ».(Deuteronomio 30:19).  



Comentarios

Entradas populares de este blog

Algo previo

¿Qué es lo más importante en la vida?

Cuando el éxito es un fracaso.