La brecha entre la riqueza y la pobreza.
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Cuando el arqueólogo Howard Carter descubrió la tumba de Tutankamón, se encontró con una imagen que probablemente no había imaginado: el ataúd, de oro macizo, estaba rodeado de un ajuar que se componía de más de 5.000 objetos.
En la tumba había desde comida y bebida hasta ropa y trompetas, pasando por arcos de tiro, dagas y piedras preciosas.
El faraón había sido enterrado junto a enormes riquezas.
No hay nada de malo en la abundancia y la alegría de ser prósperos..
Sin embargo, ser demasiado mimados hace difícil apreciar lo que se tiene; más aún, el agradecimiento pasa al último plano.
Mi madre repetía un dicho de sabiduría popular, "es que somos pozos sin fondo".
Nunca es suficiente.
El Señor Jesucristo nos deja este poderoso principio de vida al relatar la parábola del hombre rico: .
Luego me pondré cómodo y me diré a mí mismo: ‘Amigo mío, tienes almacenado para muchos años.
¡Relájate! ¡Come y bebe y diviértete!
»Pero Dios le dijo:
“¡Necio! Vas a morir esta misma noche.
¿Y quién se quedará con todo aquello por lo que has trabajado?”.
»Así es, el que almacena riquezas terrenales pero no es rico en su relación con Dios es un necio».
Lucas 12:16-21 NTV
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Podemos observa la vida de Jesús en los evangelios. Ricos y pobres tuvieron una palabra adecuada; ricos y pobres fueron recibidos en sus diferentes necesidades.
El evangelio es buenas noticias de liberación para los que tienen menos o los que tienen más.
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Te regalo una canción: He decidido seguir a Cristo.

Muchas gracias Pastora. Gloria al Señor
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